La temporada pasada Mike Matheny, en su primer año como manager en el béisbol profesional, condujo a los Cardenales a la Serie de Campeonato de la Liga Nacional. Robin Ventura, otro piloto sin experiencia previa, aceptó el reto de estabilizar a los Medias Blancas tras la partida del venezolano Ozzie Guillén. Aunque los Tigres fueron los campeones de la División Central de la L.A., Ventura mantuvo a Chicago en la pelea hasta los últimos días de la campaña regular.

Ahora, Walt Weiss espera que le vaya igual de bien.

Como Matheny y Ventura hace un año, Weiss tomará las riendas de los Rockies de Colorado en el 2013 sin haber dirigido anteriormente a nivel profesional.

El reto no será nada fácil.

Los Rockies son uno de seis equipos que comenzarán los entrenamientos con un manager nuevo, la misma cantidad que el año pasado.

Mientras que el ex coach de los Nacionales, Bo Porter, hereda un equipo de Houston que tuvo la peor foja en la Liga Nacional (55-107) en el 2012, Weiss se hace cargo de una escuadra de Colorado que estableció un récord de la franquicia con 98 derrotas. Es tanta la incertidumbre en los Rockies que Jim Tracy, el antecesor de Weiss, se marchó restando un año y US$1.4 millones garantizados en su contrato.

Weiss, como Mike Redmond en Miami y Terry Francona en Cleveland, toma las riendas de una organización a la que perteneció como jugador. John Gibbons se encuentra como capataz de Toronto por segunda vez. John Farrell, quien fue "canjeado" por Toronto, regresa para dirigir a Boston, donde en el pasado fue el coach de pitcheo.

Por su parte, Weiss fue un jugador bastante popular con los Rockies. Tras su retiro, fungió como asistente especial del gerente general Dan O'Dowd antes de abandonar ese cargo para dedicarse a su familia.

La tarea de Weiss es enorme, ya que los Rockies tuvieron una efectividad colectiva de 5.22 en el 2012, la peor de Grandes Ligas, y en ocasiones se vieron obligados a usar una rotación de cuatro abridores por una escasez de brazos. Este invierno, agregaron al dominicano Miguel Batista y a Chris Volstad.

Porter tiene una ventaja de la que no gozaba su antecesor, Brad Mills, ya que fue seleccionado por la nueva gerencia. El gerente general Juff Luhnow le dará más espacio a Porter en su intento por revivir a la franquicia de Houston. Los Astros han renovado su roster y su nómina. El proceso de reconstrucción le dará a Porter un par de años para establecerse.

La misión de Redmond es restaurar la serenidad en Miami tras la debacle del 2012 que comenzó con unos controversiales comentarios de Guillén acerca de Fidel Castro que enfurecieron a la comunidad cubana en el sur de la Florida. Las inversiones que los Marlins hicieron en el invierno del 2011-12 dieron resultados pésimos, motivo por el que el club se deshizo de muchas de sus grandes figuras.

Aun con lo exigente que puede ser la responsabilidad en Boston, Farrell encaja bien allí. El ex coach de pitcheo de los Patirrojos pasó los últimos dos años como dirigente en Toronto, donde tuvo poco éxito y nunca se sintió en casa. Farrell quiso salirse de su contrato hace un año cuando se abrió el puesto en Boston por primera vez, pero los Azulejos se negaron. Un año después, se le complació. Ahora, Farrell reemplaza a Bobby Valentine y hereda un equipo que asombró a la Nación Medias Rojas con su ineptitud.

Para Farrell, se trata de una situación inusual; es el primer manager de los Medias Rojas en varias décadas sobre quien no pesan expectativas exageradas. La organización simplemente está tratando de reagruparse y recuperar el respeto perdido.

La partida de Farrell de Toronto le abrió la puerta a Gibbons, quien fue despedido cuando los Azulejos empezaron la temporada del 2008 con 35-39 a pesar de que habían terminado con marcas ganadoras en las dos campañas anteriores.

El gerente general Anthopoulos restructuró el roster de Toronto de tal manera que Gibbons trabajará bajo expectativas enormes. Los Azulejos esperan dar la pelea en el Este de la Liga Americana, una división menos definida que en campañas anteriores debido a los problemas en Boston y los aprietos en que se han visto los Yankees.

A Francona se le ha pedido que le devuelva la credibilidad a Cleveland. Es el tercer equipo que dirige Francona, quien, después de cuatro años como capataz en Filadelfia, condujo a los Medias Rojas al título de la Serie Mundial en el 2004 y el 2007.