Brian Cashman y Ben Cherington.

Los Medias Rojas y los Yankees han vuelto a la cima del Este de la Liga Americana.

Claro, es una tontería sacar conclusiones a esta altura de la temporada, con unos pocos días de juegos, pero hasta esa pequeña muestra nos dice lo que podrían ser estos dos equipos.

Ambos gerentes generales siguieron un plan similar para conformar sus respectivos rosters. Gastaron de manera discreta y mayormente evitaron los compromisos contractuales a largo plazo. También buscaron cierta clase de pelotero.

Tanto Ben Cherington (Boston) como Brian Cashman (Nueva York) buscó a jugadores con historiales impecables de profesionalidad. Dichos peloteros toman en serio el juego, atienden los detalles y entienden que ambas franquicias sólo buscan ganar.

Ambos equipos tenían muchos huecos que llenar en el invierno, pero cuando empezaron las lesiones en el Bronx, Cashman tuvo que ser creativo.

Hubo dos cosas de su estrategia que llamaron la atención.

Primero, nunca entró en pánico, o por lo menos nunca se le vio sudar. Necesitaba ayuda para su escuadra, pero nunca flaqueó en su deseo de querar adquirir a cierta clase de jugador. No iba a sacrificar el ambiente de su clubhouse-y no hay uno mejor en Grandes Ligas-por un arreglo rápido.

Segundo, Cashman nunca cambió sus expectativas para el 2013. El espíritu de George Steinbrenner vive de muchas maneras.

"El Jefe me enseñó que no hay excusas", dijo el ejecutivo.

"Simple y llanamente tendremos que hallar la manera", expresó el manager Joe Girardi.

Si los Yankees, de alguna manera, vuelven a la postemporada este año, definitivamente será la mejor obra de Cashman como gerente general.

Se evitó otorgar los mega-contratos a largo plazo, lo cual resultó en la ida de Nick Swisher y Russell Martin. Ahora están los Yankees sin Derek Jeter, Alex Rodríguez, Curtis Granderson y Mark Teixeira. Hay muchas caras nuevas, más que en un siglo.

Ahora bien, es imposible ver un lineup con Ichiro Suzuki, Kevin Youkilis, Travis Hafner y Vernon Wells y descartar a Nueva York. Cada uno de ellos ha sido un jugador élite en algún momento de sus carreras. Si pueden mantenerse en salud, tendrán grandes posibilidades de ser productivos.

Los Yankees llegaron al miércoles encabezando la Liga Americana en carreras anotadas. También están empatados con Oakland por el liderato del Joven Circuito en jonrones.

Hasta ahora, todo bien.

Si hay una preocupación, es con el pitcheo, que se suponía era lo que mantendría en la pelea a los Bombarderos del Bronx. Pero cada abridor, con la excepción de Andy Pettitte, ha tenido sus problemas.

Tal vez lo más impresionante de estos Yankees es que nadie en el béisbol ha querido descartarlos. No pasó cuando se lesionó A-Rod, ni Jeter, ni nadie.

La gerencia de Nueva York no tiene idea de cuándo volverán sus jugadores lesionados y, lo que preocupa aún más, no se sabe de qué serán capaces cuando regresen. Pero los Yankees gozan de tanta estima que la gente confía en que se encontrarán las soluciones, sea vía cambios o su impresionante talento a nivel de Doble-A.

Mientras tanto, nadie ha tenido más éxito en los últimos seis meses que Cherington. Cuando empezó a reconstruir a los Medias Rojas luego de una temporada de 93 derrotas, la prioridad no era el pitcheo ni el bateo, sino el ambiente.

Claro, había muchos problemas en el pitcheo y el bateo, pero no importaría nada de eso si no se arreglaba el clubhouse.

Era hora de John Farrell.

Nada de lo que ha hecho Cherington era tan importante como traer de regreso a Farrell, quien fue coach de pitcheo del equipo antes de dirigir a los Azulejos y ahora es manager de Boston.

Farrell trajo credibilidad y era alguien a quien los jugadores respetaban y les caía bien. Todo cambió con la contratación de Farrell.

Después de eso, "lo único" que tenía que hacer era llenar los huecos en la primera base, la receptoría, el campo corto, los jardines izquierdo y derecho y la rotación. Cherington hizo un gran trabajo, no sólo a la hora de conseguir a los peloteros a precios relativamente discretos, sino también traer a jugadores que aportaran la energía y profesionalidad que faltaron en ocasiones en los Medias Rojas durante los últimos dos años.

Boston es el equipo de Dustin Pedroia y el dominicano David Ortiz. Ahora son acompañados de peloteros con mentalidades parecidas como Jonny Gomes, Mike Napoli, Shane Victorino, David Ross, Stephen Drew y Joel Hanrahan.

El inicio de 5-2 de los Medias Rojas es probablemente el récord de 5-2 más importante de Grandes Ligas, porque les quita cierta presión a todos y deja que los jugadores caigan en su zona de confort-o algo parecido.

Tanto los Medias Rojas como los Yankees tienen preocupaciones. Boston necesita que Ortiz vuelva y que sea productivo. Hay que ver qué tan severa será la lesión de John Lackey. ¿Podrá Jackie Bradley Jr. rendir como se espera?

Pero con todo y eso, ambos equipos han tenido un arranque admirable de esta temporada. Se ha puesto el tono indicado y se crea la confianza día por día.

Ambos equipos evolucionarán durante la campaña, pero eso es parte del proceso también.

Si contabas con una desaparición de los Medias Rojas y los Yankees, podrías quedar decepcionado.