Wilín Rosario. (AP)

PHOENIX - Unos fuertes dolores causados por una muela de juicio no van a sacar del terreno de juego a Wilín Rosario. Y ésa es una mala noticia para los lanzadores que se enfrenten a los Rockies de Colorado en las últimas dos semanas de la temporada regular.

El receptor dominicano está decidido a terminar fuerte y esperar que termine la campaña para que le saquen dicha muela.

"Me duele pero hago creer en la mente que está bien", le dijo Rosario a LasMayores.com. "En realidad sí me molesta, pero le pido a Dios que me siga dando fuerzas y más valentía para seguir trabajando duro. Así le enseño a muchos de mis compañeros que yo quiero estar aquí y que quiero ayudar a mi equipo en las buenas y en las malas".

En cuanto a su rendimiento al bate se refiere, ha habido más "buenas" que "malas" para Rosario en el 2013. El jugador de segundo año en Grandes Ligas llegó al lunes con promedio de .291, 21 jonrones, 78 empujadas y OPS (porcentaje de embasarse más slugging) de .801. Encabeza a los receptores de la Liga Nacional en cuadrangulares e impulsadas (empatado con Jonathan Lucroy ) y, entre los cátchers del Viejo Circuito con por lo menos 350 turnos oficiales, está de líder en slugging con .486. Según el manager de los Rockies, Walt Weiss, el quisqueyano se está transformando en un competidor inteligente en la caja de bateo, más allá de los puros números de poder.

Rosario está de acuerdo.

"Vengo trabajando mucho con lo que es el juego mental", dijo al respecto el oriundo de Bonao. "(Analizo) lo que (la oposición) está tratando de hacer conmigo en equis situación, qué puedo hacer yo y qué no puedo hacer.

"A veces te encuentras en un hoyo y hay que salir como tú puedas", continuó. "He aprendido a sobrevivir cuando estoy en esos momentos y esas crisis. Sí siento que he madurado un poco".

Weiss vio ese potencial desde que observó a Rosario en los entrenamientos, los primeros del capataz al frente de Colorado.

"Dije en la primavera que este muchacho va a ser alguien que no sólo conecte para mucho poder, sino también que va a ser un buen bateador", comentó el piloto. "Tuvo algunos momentos difíciles este año cuando le lanzaron de cierta manera y él batalló por un tiempo para hacer los ajustes. Pero ya está descifrando las cosas y estamos viendo los resultados de eso".

La crítica de siempre, por supuesto, de un bateador de los Rockies es cómo se beneficia de las condiciones en el Coors Field de Denver, un estadio con enormes dimensiones que resultan en más batazos por los canales y que, debido a la elevación de las montañas rocosas, facilita el vuelo de la bola.

Sin embargo, en ese aspecto Rosario tiene unos números divididos de una manera bastante equitativa. En casa, lleva .291 con 10 cuadrangulares, mientras que fuera del Coors tiene .290 con 11 bambinazos.

"Creo que eso de la ofensiva (en Denver) es exagerado", dijo en días pasados Weiss sobre el tema. "Los nuestros han sido penalizados por eso desde que se fundó la franquicia".

DEFENSA: UNA OBRA EN PROGRESO
Aunque Rosario terminó cuarto en las votaciones para el premio a Novato del Año de la Liga Nacional en el 2012, fue criticado por su defensa detrás del plato, donde encabezó a los cáthcers del Viejo Circuito en errores (13) y passed balls (21).

En lo que va del 2013, el dominicano ha mejorado esos números, pero sigue con la mayor cantidad de passed balls (9) y el segundo mayor total de errores (9) en la Nacional.

En cuanto a corredores atrapados en intento de robo, ha sacado al 27%.

"Me falta de todo", dijo francamente Rosario sobre el aspecto defensivo. "Cada día que pasa aprendes algo. Nunca te cansas de aprender algo nuevo. Siento que me falta de todo.

"Siento que he ido mejorando algunos puntos, pero cada día que pasa sube un pitcher diferente a Grandes Ligas; unos pitchers que tiran diferente, más duro. El juego se va complicando un poquito más, pero tú lo tienes que asimilar a tu manera".

Como forma de mantener el bate de Rosario en el lineup, Weiss ha puesto al quisqueyano en ocasiones como primera base y, aprovechando los juegos interligas en estadios de la Americana, como designado. Aunque Rosario acepta el reto de aprender a jugar en la inicial con tal de aportar en el equipo de la manera que pueda, habla claro sobre su deseo de fungir como receptor.

"Reniego", expresó al tocar el tema. "Quiero quechar. Esa es la base que a mí me gusta, ésa es mi pasión. Creo que en un futuro no muy lejano si tengo la oportunidad de formar parte del equipo como primera base, lo voy a tomar como un hobby, no como si fuera mi posición, porque me siento cátcher".

Buenos mentores sí ha tenido Rosario en Colorado en sus primeros dos años, con los venezolanos Ramón Hernández en el 2012 y el compatriota de éste, Yorvit Torrealba, en la presente temporada como receptores sustitutos.

"Es de gran ayuda", dijo Rosario acerca de Torrealba. "Cada vez que ve algo que pasa y que pueda pasar, él me lo dice y si llega a pasar, ya estoy más preparado. Siento que estoy más preparado para cada situación y que para el año que viene voy a tener muy buen provecho de lo que he venido aprendiendo".

Mejorar la defensa y mantener su gran paso ofensivo son las metas para el 2014. Pero por ahora, lo primordial es aguantar los dolores en la muela y terminar la campaña "dando palos".

"Aquí a todos nos duele algo, pero estamos trabajando duro", manifestó Rosario. "Estamos echándole muchas ganas, como dicen los mexicanos, y tirando pa'lante".