Jhonny Peralta. (Paul Sancya/AP)

BOSTON - Jhonny Peralta ha tenido una carrera fructífera con el bate desde hace casi una década, primero con los Indios y luego con los Tigres.

El dominicano "se crió" como torpedero, pero en algunos momentos de su trayectoria en Grandes Ligas se le ha puesto en la tercera base. Peralta ha dicho una que otra vez que prefiere el campo corto, pero reconoce que a esta altura de su carrera, su futuro podría estar en la antesala.

"La posición natural mía por supuesto es el shortstop", dijo Peralta. "Eso sería lo ideal para mí, la posición que he jugado siempre. Quisiera seguir jugando el shortstop.

"Pero si me necesitan como tercera base o en otra posición, ya he tenido experiencia en otras posiciones".

Para el invierno del 2008-09, los Indios ya habían advertido que Peralta podía ser trasladado a la antesala ante el surgir del venezolano Asdrúbal Cabrera. Al dominicano no le pareció gustar mucho, y mucho menos cuando a mediados del 2009 los Indios lo pusieron de una vez por todas en la tercera.

Recordando aquellos tiempos, Peralta la califica como "una decisión muy rápida de ellos" y afirma que estaba "un poquito disgustado".

Las estadísticas ponen a manifiesto su incomodidad. De por vida batea para casi 20 puntos menos como antesalista que como torpedero, con números de poder más discretos. Desde que llegó a los Tigres en un cambio con los Indios a mediados del 2010, ha ido a dos Juegos de Estrellas-incluyendo el de este año--como parador en corto, posición a la que regresó al integrarse a los felinos.

Peralta será agente libre después de esta temporada y ha jugado tanto en el jardín izquierdo como el campo corto en estos playoffs--además de terminar un juego en la tercera base durante la Serie Divisional contra Oakland.

Pero este año se ha agregado otro matiz a la carrera del dominicano, con la suspensión a raíz de su vínculo con la Clínica Biogénesis de Miami. Hay opiniones variadas sobre el valor de un jugador ligado al dopaje-sea con una prueba positiva o no, como es el caso de Peralta.

Si se toma como precedente lo que ocurrió con el quisqueyano Melky Cabrera en el invierno del 2012-13, podría haber un mercado viable para Peralta. Cabrera, después de arrojar positivo en una prueba antidopaje y ser suspendido por 50 juegos en el 2012, recibió un pacto de dos años y US$16 millones de los Azulejos de Toronto.

Claro, a sus 31 años Peralta está en una etapa diferente de su carrera a la de Cabrera. Pero viene de varias temporadas sólidas con el bate, incluyendo un 2013 con promedio de .303, 11 jonrones, 30 dobles, 55 empujadas y OPS (porcentaje de embasarse más slugging) de .815 en 107 partidos y 409 turnos.

En cuanto a defensa se refiere, a Peralta se le reconoce como un jugador con manos seguras y un brazo certero, pero con un alcance limitado. Ideal para la antesala, ¿verdad?

"No es que no me guste la posición", dijo el oriundo de Santiago. "Depende de lo que haya en el mercado. Creo que en un futuro ésa va a ser la posición en la que voy a terminar. La tercera base es una clave para el futuro".