Tim Raines. (AP)

Es hora de que los votantes de la Asociación de Cronistas de Béisbol de Norteamérica envíen a Tim Raines a Cooperstown.

No tiene lógica que uno de los mejores primer bates y ladrones de base que ha visto el béisbol de Grandes Ligas aún no haya sido exaltado al Salón de la Fama. De hecho, Raines jamás ha recibido más de 52.2% de los votos. Para ingresar a Cooperstown, un jugador debe ser nombrado en al menos 75% de las papeletas.

Cualquier persona que haya seguido a la Liga Nacional en los años 80 sabe que Raines era tan peligroso en las bases como lo eran Tony Gwynn con el madero y Mike Schmidt con su fuerza.

Raines se estableció como ligamayorista en el 1981, una temporada abreviada por huelga. Esa campaña, Raines se robó 71 bases en apenas 88 compromisos. Una lesión lo detuvo, algo que los receptores contrarios no pudieron hacer. Raines fue seleccionado a siete Juegos de Estrellas consecutivos a partir de esa temporada, tramo en el cual terminó tres veces entre los 10 candidatos con más votos para el premio al Jugador Más Valioso del Viejo Circuito.

Por Montreal, Raines solía anotar más de 100 carreras todos los años. También hacía que robar 70 bases o más en una temporada - una hazaña que logró en seis campañas consecutivas -- luciera fácil. En las últimas 20 temporadas, apenas seis jugadores han sumado 70 estafadas o más. Nadie ha logrado la hazaña más de una vez.

Este año, Raines se encuentra en la papeleta para el Salón por séptima vez. Nunca llegó a ser el líder de todos los tiempos en bases robadas ni alcanzó los 3,000 imparables de por vida. Pero a caso no justifica su elección su porcentaje de embasarse de por vida de .385? Raines se destacó como primer bate por más tiempo que cualquier otro jugador en su liga.

¿A caso no es el propósito el Salón de la Fama celebrar a los mejores jugadores de una era?

Quizás sea importante recalcar que Raines no tuvo la oportunidad de demostrar sus talentos en una Serie Mundial hasta que tenía 36 años de edad e iba en declive.

Pero, ¿a caso la era de esteroides no magnifica los logros de Raines, quien deslumbró en el terreno de juego antes de que se proliferara el uso de sustancias para aumentar el rendimiento? Si el dopaje ha sido uno de los principales argumentos para impedirles la entrada a Cooperstown a ciertos jugadores, la era en la cual Raines brilló y dominó debe ser uno de los argumentos a favor de su ingreso al Salón.