José Abreu.

CHICAGO - Aquel momento en el U.S. Cellular Field, unos días antes de Halloween, quedará plasmado por siempre en la mente de José Abreu, al igual que su primer día de entrenamientos primaverales con los Medias Blancas, su primer hit en Grandes Ligas y su primer cuadrangular.

Abreu fue presentado durante una conferencia de prensa en el Centro de Conferencias y Aprendizaje luego de que ambas partes acordaron un contrato de seis años y $68 millones. Para el gerente general Rick Hahn, la llegada del cubano encaja perfectamente con la tendencia del equipo hacia el futuro: Un pelotero joven y atlético quien podría contribuir de gran forma en 2014 pero quien parece mejorará con el tiempo.

Para el toletero de 26 años de edad, el entusiasmo viene acompañado de la presión que recayó sobre sus hombros al momento de ponerse el jersey con el No. 79. Pero en una reciente conversación telefónica con MLB.com, Abreu describió ese momento como el comienzo de un anticipado reto y no como una especie de carga.

"No te puedo decir qué tan emocionado sigo estando con esta decisión, con el día en que fui presentado", admitió Abreu. "Todo lo que he hecho desde ese día es pensar en cumplir con las expectativas y ayudar a esta organización. Mi meta principal es estar en la mejor forma para permanecer en salud para la organización y ayudar a este club a ganar".

Abreu ha pasado los últimos meses adaptándose a la vida en los Estados Unidos mientras se prepara en Miami para su primera campaña de Ligas Mayores en Chicago. Su calendario de lunes a viernes comienza por ahí de las 9 a.m., cuando batea en las jaulas por espacio de una hora.

Le sigue con una sesión de tres horas de acondicionamiento físico, y Abreu completa el día con otra hora de bateo. Se pasa tanto tiempo entrenando y bateando en la Universidad Internacional de Florida que básicamente se ha convertido en la existencia de Abreu.

Sobre la marcha, ha podido reunirse con sus compañeros cubanos Dayán Viciedo y Alexei Ramírez para hablar un poco sobre la transición desde Cuba a los Estados Unidos, entre otras cosas. Abreu aprendió un poco acerca de la Navidad, sus atuendos, las luces y la leyenda de Santa Claus, algo que no veía en Cuba.

Este cambio de vida para Abreu se pronunciará aun más una vez que llegue a los campos de entrenamiento del Camelback Ranch el 20 de febrero. No tiene que ver tanto con el contrato que firmó, sino con las diferencias dentro y fuera del terreno que existen entre el béisbol en Cuba y el de Estados Unidos.

Tanto Yoenis Céspedes como Henry Urrutia conocen bien sobre este particular período de ajustes, ya que Céspedes pasó por lo mismo cuando llegó desde Cuba hasta Oakland bajo un contrato por cuatro años y $36 millones. Mediante correos electrónicos ambos hablaron acerca de lo que le espera a Abreu en esta nueva aventura.

"En lo que concierne a su vida en las Grandes Ligas, todo será nuevo para él. Es muy diferente a la vida que tenía en Cuba pero se acostumbrará rápidamente", escribió Céspedes. "Es un gran pelotero pero el pitcheo en Grandes Ligas es muy diferente al de nuestro país. Tendrá que hacer ajustes pero estoy seguro por la clase de jugador que es que será capaz de hacerlos".

"Ha habido muchos ajustes que he tenido que hacer pero habrá otros más que tendré que hacer si deseo jugar por muchos años en Ligas Mayores", agregó Urrutia, jardinero de Baltimore. "El mayor ajuste no es técnico, sino mental. Este juego (Grandes Ligas) es muy diferente y cuesta adaptarse a él. Tengo que trabajar duro y enfocarme en todos los ajustes para poder adaptarme a este béisbol".

Durante las nueve temporadas que jugó para Cienfuegos en la Serie Nacional, la liga más importante de Cuba, Abreu nunca vio acción en más de 94 partidos. Ese total será fácilmente superado en 2014 a menos que suceda una lesión inesperada.

Sus números en Cuba podrían clasificarse como de videojuego durante muchas de esas campañas, con un promedio de bateo de .453, 33 jonrones, 93 carreras remolcadas, un promedio de embasarse de .587 y un porcentaje de embasarse más slugging de .986 como un ejemplo en 2011, temporada en la que fue el Jugador Más Valioso. Nadie espera que Abreu produzca inmediatamente esa clase de estadísticas impresionantes, al mismo tiempo que sus compañeros están conscientes del duro proceso de desarrollo con el que lidiará a este nivel.

Lo cierto es que no se sabe nada concreto acerca de Abreu, el ligamayorista, más allá del hecho de que ha sido catalogado más como un bateador completo que como un temible cañonero.

Después de cumplir su sueño a finales de octubre, Abreu ha hecho un gran trabajo de preparación para lo que pronto se convertirá en un reto real en los Estados Unidos.