Desde el momento en que fue contratado como el nuevo coach de bateo de los Medias Blancas a finales de octubre, Todd Steverson describió a José Abreu como un muchacho "fuerte". Pero no fue hasta que el club realizó su minicampamento de tres días en Arizona esta semana que Steverson pudo apreciar por su cuenta cuánto poder tiene el inicialista cubano.

Los Medias Blancas, que en el 2013 terminaron con marca de 63-99, consideran a Abreu, a quien firmaron por seis años y US$68 millones, una pieza clave de su plan para volver al sendero positivo del 2014 en adelante. Todo lo que Steverson vio sirve para alimentar dicha percepción.

"Se ve bien," manifestó Steverson. "El programa de entrenamiento que sigue durante el invierno es muy bueno. Parece tener una idea y un plan de lo que quiere hacer. Su estilo es suave y compacto. Tiene trueno en el bate. Sólo fueron prácticas de bateo y ejercicios en las jaulas, pero estoy muy complacido con lo que nos mostró".

Dadas las evaluaciones que había escuchado de Abreu, quien desertó de Cuba en agosto, Steverson no esperaba menos.

"De hablar con algunos amigos míos dentro del juego, escuchas que lo observaron cuando entrenó en la República Dominicana y entonces ya yo tenía una idea de que lo que ellos habían visto", dijo Steverson. "Confío en muchos de esos muchachos y ya tenía una idea, pero lució mejor de lo que yo pensaba.

"Como ha dicho (el gerente general de los Medias Blancas) Rick (Hahn), (Abreu) es un bateador que toma las cosas en serio. Tiene un plan y una idea de cómo va a afrontar todo lo que hace. Es bien detallista. Y como he dicho antes, se trata de un tipo fuerte".

Abreu, quien disputó nueve temporadas por Cienfuegos en la Serie Nacional de Cuba, le mostró su poder al mundo en la tercera edición del Clásico Mundial de Béisbol en el 2013 al registrar promedio de .360 con tres jonrones y nueve remolcadas en seis juegos por la selección de su país.

El primera base tuvo su mejor desempeño en la pelota cubana en el 2011, campaña en la que fue nombrado Jugador Más Valioso de la Serie Nacional al batear para .453 con 33 jonrones y 93 remolcadas.

Pero en Cuba, Abreu jamás jugó más de 94 partidos en una temporada y está por verse cómo el inicialista podrá resistir una campaña de 162 compromisos después de un mes y medio de entrenamientos y pretemporada.

Steverson, quien fue coach de primera de los Atléticos del 2009 al 2010 y más adelante instructor de bateo en liga menor de Oakland, pone al también cubano Yoenis Céspedes como ejemplo a la hora de afirmar que a Abreu le irá bien en su transición a la Gran Carpa. "Vi la forma en que (Céspedes) pudo hacer los ajustes a las Grandes Ligas," dijo Steverson. "Vienen de la misma mata. (Los jugadores cubanos) son bateadores muy inteligentes. Se les ha inculcado eso toda la vida. Hacen las cosas como se debe y trabajan duro".

Pero no hay que salir de la organización de Chicago para encontrar casos de peloteros cubanos que han hecho una transición exitosa a Grandes Ligas, ya que el club cuenta con dos compatriotas de Abreu que han pasado por ese proceso: Alexei Ramírez y Dayán Viciedo.

Si hay algo que Abreu parece tener a su favor es que, por lo que vio Steverson, el cambio de clima no empaña su entusiasmo ni su ética de trabajo.

"(En Arizona), la temperatura estaba en unos 41 grados (Fahrenheit) y eran como las 7:30 de la mañana", dijo Steverson. "No íbamos a empezar sino hasta las 9, pero él llegó son su bate y sus guantillas y quería ir directo a las jaulas. Hacía tremendo frío, pero eso no le importaba. Quería ponerse a trabajar".