Tim Lincecum. (Ross D. Franklin/AP)

Tim Lincecum se cortó el pelo y empezó a lucir unos lentes que le hicieron parecerse a Harry Potter. El cambio de imagen no surtió efecto en su temporada de 2013 al perder 14 juegos y acabar con efectividad de 4.37.

Este año, luego de renovar su contrato con los Gigantes de San Francisco por 35 millones de dólares para dos campañas, el derecho se presentó con un fino bigote. Sus salidas de pretemporada no han sido alentadoras, incluyendo un juego en el que toleró siete carreras.

Más allá de la pinta de Lincecum, su desempeño en 2014 es esencial para el devenir de los Gigantes, que vienen de una temporada en la que coquetearon con pasar a la historia como el segundo equipo que conquista la Serie Mundial para al año siguiente acabar último en su división.

En definitiva, este no es el Lincecum que debutó hace siete años, el que maniataba a los bateadores con la devastadora fuerza de una recta de 97 millas por hora. No es el mismo que ganó dos veces el premio Cy Young. No ha sido el mismo desde 2012, cuando su efectividad se disparó a 5.18.

Cerca de cumplir los 30 años, se encuentra en una encrucijada. Lincecum tiene que aprender a ser otra clase de pitcher, dependiendo de la sagacidad y localización para sacar outs, en vez de pura potencia.

"Siento que estoy logrando esa evolución", dijo Lincecum.

Más le vale que la encuentre. San Francisco necesita de su mejor versión posible si la intención es desbaratar las ambiciones de los Dodgers de Los Ángeles de revalidar el título en el Oeste de la Liga Nacional.

Un inesperado desplome de la efectividad de sus lanzadores, combinando a varias lesiones, dejó a los Gigantes 10 juegos por debajo del porcentaje de .500, terceros en su división y fuera de los playoffs.

"Empezamos la temporada con otra actitud", consideró el mánager Bruce Bochy. "Lo del año pasado nos dejó a todos muy mal. Los jugadores quieren rectificar los fallos del año pasado y volver ser ese equipo campeón".

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EL AÑO DE SANDOVAL:

Si San Francisco quiere volver a la cima, pues la mejor versión de Pablo Sandoval es fundamental. El tercera base venezolano acumuló promedio de .278 con 14 jonrones y 79 impulsadas el año pasado. Esos son números propios para jugadores de segundo nivel, no para alguien que venía de ser laureado como el Jugador Más Valioso del Clásico de Otoño, incluyendo un primero juego en el que conectó tres jonrones ante los Tigres.

El bajón de Sandoval reactivó las críticas sobre el acondicionamiento físico del corpulento artillero de 27 años.

Desde que antes que terminara la pasada campaña, Sandoval se sometió a un régimen de ejercicios y dieta para bajar de peso. A primera vista, se le ve más esbelto. No se sabe cuánto peso perdió, pero se estima que anda en los 18 kilos (40 libras).

Sandoval también tiene en cuenta que este año es vital para su futuro: es el último previo a la agencia libre. El "Kung Fu Panda" sabe que para conseguir el contrato al cual aspira debe rendir con el nivel de 2009 y 2011, las campañas en las que su OPS (embasado más slugging) superó los .900.

"Es un año importantísimo para él", indicó Bochy. "Verlo en tan excelente forma es algo que entusiasma".

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LO QUE DEBE SALIR BIEN:

La clave de las conquistas de la Serie Mundial en 2010 y 2012 se centró en su rotación. Para entender el fiasco del año pasado, nada más hay que repasar las actuaciones de sus integrantes. Matt Cain registró su peor efectividad desde 2006 con 4.00 y los 23 jonrones que toleró representaron un récord personal. La efectividad de Lincecum estuvo por encima de 4.00 por segundo año seguido, mientras que la de Ryan Vogelsong se duplicó. El zurdo Madison Bumgarner (13-9, 2.77) fue el único que no desentonó al ser seleccionado para su primer Juego de Estrellas.

Después de siete años, Barry Zito no asoma en el horizonte. El zurdo, con su contrato de 126 millones, fue una decepción. Su lugar será ocupado por Tim Hudson. El derecho de 28 años (8-7, 3.97 con Atlanta) no pudo terminar la pasada campaña al sufrir una fea lesión en el tobillo.

El bullpen es sólido, con un cerrador como Sergio Romo que logró 38 rescates en 43 oportunidades. Su especialista zurdo Javier López tuvo efectividad de 1.83 y Santiago Casilla marcó 2.16.

Poder contar con la velocidad y agresividad del jardinero central y primer bate Ángel Pagán todo el año es esencial. ¿Sabía que los Gigantes compartían el primer lugar cuando el puertorriqueño sufrió una lesión muscular a fines de mayo? El récord posterior fue de 49-64.

En el caso que Michael Morse, su nuevo jardinero izquierdo, pueda redescubrir la potencia de su bateo que tuvo en su magnífico 2011 (31 jonrones) en Washington, San Francisco tendría otro productor de carreras que se asociaría con Sandoval, el receptor Buster Posey y el jardinero derecho Hunter Pence en la parte medular de la alineación.

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EL PEOR ESCENARIO:

La espalda de Marco Scutaro. El segunda base venezolano apenas tomó dos turnos en la pretemporada y no estará disponible para el inicio de la campaña por una molestia dorsal que arrastra desde el final de la pasada campaña. Otro que arrancará el año en la lista de lesionados será el relevista zurdo Jeremy Affeldt. Un cóctel fatal de más lesionados, bateo insuficiente y un pitcheo inconsistente. Pero de repente esta puede ser la campaña en la que Brandon Belt se destape como un bateador de peligro. El inicialista de 25 años brilló en los últimos dos meses, con .346 de promedio y 28 impulsadas en 52 juegos.