José Altuve. (Scott Halleran/Getty Images)

HOUSTON - Hace algunas semanas, el as de los Rays, David Price, le pidió al segunda base venezolano de los Astros, José Altuve, que le autografiara una pelota.

Que un pelotero contrario se interesara así por él significó mucho para Altuve, a quien se le dijo muchas veces que nunca daría la talla y que debía olvidarse de su sueño de ser ligamayorista. Eso era lo que Altuve oía constantemente cuando empezó a mostrarse para los escuchas en Venezuela.

"Cuando tenía 15 o 16 años, los escuchas me decían, 'Tienes algo de habilidad'", recuerda Altuve.

Eso es lo curioso de la historia. Casi todo el mundo consideraba que el muchacho tenía talento.

"Su coordinación ojo-mano es incomparable", dijo el coach de bateo de los Astros, John Mallee. "Su habilidad para manejar la parte gruesa del bate es increíble".

Los escuchas vieron ese don y quedaron impresionados. Sabían que ante ellos estaba un talento que no se ve todos los días.

Pero por otro lado…

"Me decían, 'Luces bien, pero por tu tamaño no creemos que vayas a poder jugar'", dijo Altuve, quien mide cinco pies y seis pulgadas.

Al final, muchos de los escuchas que lo evaluaron en Venezuela no pudieron ver más allá de su estatura.

"Eso me motivó a trabajar más duro", dijo Altuve. "No me importaba. Lo que necesitaba era una oportunidad".

En el 2007, tres escuchas de los Astros estuvieron de acuerdo en que valía la pena arriesgarse con Altuve.

"Me dijeron, 'Si juegas de esa manera, vas a tener la oportunidad de estar en Grandes Ligas'", dijo Altuve.

Seguramente muchos de sus managers y escuchas en ligas menores se preguntaban si su tamaño le impediría a llegar a la Gran Carpa.

Pero desde el primer momento, Altuve les demostró a sus detractores que estaban equivocados. El oriundo de Maracay se encontraba a mediados de su quinta campaña en el béisbol profesional y bateaba para .361 por Doble-A Corpus Christi en el 2011 cuando los Astros lo convocaron al equipo grande.

Ahora mismo, Altuve disputa su tercera campaña completa en Grandes Ligas, donde ha surgido como un talento especial. Encabeza a todos los ligamayoristas en imparables (107) y llegó al viernes en el primer lugar en la Liga Americana con un promedio de bateo de .334 y 30 bases robadas.

Altuve podría unirse a Ichiro Suzuki (2003) como los únicos jugadores que han llegado al receso del Juego de Estrellas en el primer lugar en su liga en hits, bases robadas y promedio, según el Elias Sports Bureau.

"Eso me hace sentir muy bien", manifestó Altuve. "Cuando produces, significa que estás ayudando a tu equipo y eso es lo que me interesa".

Altuve bateó para .283 en el 2013, pero al final, decidió que podía rendir aun más. Con ese fin, se puso en mejor forma y se enfocó en tener más disciplina al bate.

"Cambió su dieta y sus hábitos a la hora de hacer ejercicios", observó el manager de los Astros, Bo Porter. "Llegó a los entrenamientos pesando 10 libras menos, más decidido y enfocado que nunca. Siempre ha sido un jugador entregado. Veía donde estaba y se sentía capaz de llegar a otro nivel. Da gusto verlo recompensado con el éxito que está disfrutando".