Aroldis Chapman (Getty)

MINNEAPOLIS -- El 19 de marzo de este año en un juego de la Liga del Cactus en Surprise, Arizona, el zurdo cubano de los Rojos, Aroldis Chapman, recibió el impacto en la cara de un lineazo conectado por el receptor venezolano de los Reales, Salvador Pérez.

En los días siguientes, nadie sabía cuándo ni cómo volvería el lanzallamas de Cincinnati, quien venía de salvar 38 juegos en cada una de las dos temporadas anteriores.

Chapman tuvo que ser operado de la cara para repararle fracturas en huesos de la cara cerca del ojo izquierdo y de la nariz. Aún se le ve la cicatriz en la cabeza, producto de la operación.

Pero aunque perdió el primer mes y medio de la temporada, el cerrador de los Rojos volvió mejor que nunca, sin ningún efecto físico ni mental de la espantosa lesión que sufrió aquel día en el desierto. Su excelente actuación a la cabeza del bullpen de Cincinnati le ha ameritado su tercera convocación al Juego de Estrellas en forma consecutiva.

"Siempre me mantuve positivo, con la mente fuerte", dijo Chapman acerca de su tiempo de recuperación. "Siempre pensé que iba a regresar bien, sin problemas. Y así fue. Me recuperé y empecé a lanzar sin problemas y sin miedo.

"En ningún momento (tuve) miedo de volver a lanzar".

De su parte Pérez, quien quedó conmovido con el desafortunado incidente, está contento con la recuperación de Chapman.

"Estoy tan contento de ver a Aroldis aquí con nosotros", indicó Pérez. "Aquella fue una experiencia horrible para todos. Me puse bien triste. Le dije lo mal que me sentía cuando lo visité en el hospital. Lo que le ocurrió es parte de la pelota, pero me siento feliz de que se haya recuperado tan bien, al punto de que ahora está aquí en el Juego de Estrellas".

Chapman no sólo ha vuelto a cerrar juegos de manera confiable por lo Rojos-lleva 21 salvamentos en 23 oportunidades-sino también que ha agregado un slider a su venenoso repertorio de una recta de 100 millas por hora y un cambio de velocidad.

Los resultados no se han hecho esperar. En 29 juegos y 29.2 innings, Chapman lleva efectividad de 2.12 con 60 ponches, 10 bases por bolas y un jonrón permitido. Entre los relevistas de la Liga Nacional con al menos 20.0 entradas lanzadas, el cubano está primero en ponches por cada nueve innings con 18.20 y tercero en WHIP (bases por bolas más hits por inning lanzado) con 0.78.

"(Estoy) contento porque incorporé otro pitcheo bastante bien, y es algo que me pone contento porque es otra cosa que puedo tener contra los bateadores", dijo Chapman sobre su nueva arma sobre el montículo. "Los hace pensar un poco más. Me siento mucho mejor como lanzador".

Otro logro de Chapman en el 2014 es un nuevo récord para un relevista que puso el viernes y que amplió en su última presentación antes del Juego de Estrellas. Ahora el taponero lleva 41 juegos seguidos con al menos un ponche. La marca anterior de 39 estaba en manos del Salón de la Fama Bruce Sutter, quien lo hizo en 1977 lanzando por los Cachorros.

Agréguenle esa marca a su récord de la recta más dura medida en el radar en la historia de Grandes Ligas, 105.1 millas por hora en septiembre del 2010--su año de novato.

"Poner esos récords es algo que me pone muy contento, porque significa que lo que hago está saliendo bien en mi carrera, en lo que me gusta hacer", dijo Chapman al respecto.

"Estoy contento de poder estar progresando en mi carrera". A nivel individual Chapman se ve bastante satisfecho con lo que ha hecho en el 2014-y no es para menos, tomando en cuenta cómo empezó su año. A nivel colectivo, hay más interrogantes.

Los Rojos llegaron a la pausa del Juego de Estrellas con marca de 51-44, en el tercer lugar de la División Central de la Liga Nacional, pero a sólo 1.5 juego de la cima. Cincinnati se recuperó de un mal inicio que se debió en parte a una serie de lesiones en la primavera, incluyendo la del mismo Chapman.

Desde principios de junio, el equipo se ha recuperado para unirse a la pelea por la clasificación. Sin embargo, con lesiones de figuras clave como Joey Votto y Brandon Phillips ahora mismo, la segunda mitad no se ve del todo claro para los pupilos de Bryan Price.

"Hemos tenido altas y bajas", manifestó Chapman al respecto. "Estuvimos mal al principio, pero nos hemos recuperado de eso y estamos cerquita ahí de los demás. Vamos a seguir fajados".