Aroldis Chapman. (Getty)

CINCINNATI - El lunes, Aroldis Chapman amenazó con romper su propio récord del pitcheo más rápido grabado en el radar-105.1 millas por hora vs. los Padres el 24 de septiembre del 2010.

En el primer juego de la serie de los Rojos ante los Diamondbacks, el zurdo cubano entró en el noveno inning con el encuentro empatado a una carrera por bando. Chapman ponchó a cada uno de los tres bateadores que enfrentó. Eso no fue lo llamativo, ya que el cerrador de Cincinnati ha logrado esa hazaña nueve veces en el 2014.

Lo extraordinario fue lo siguiente:

--Chapman hizo un total de 20 lanzamientos, de los cuales 15 fueron rectas.

--Ninguna de las bolas rápidas fue medida en menos de 101 millas por hora. El promedio de las 20 fue de 102.

--Chapman alcanzó las 104 millas por hora con un pitcheo a Paul Goldschmidt y en la entrada llegó a las 103 cinco veces.

--De los cinco lanzamientos que no fueron rectas, tres fueron sliders y hubo dos cambios de velocidad. Los sliders fueron de 91, 92 y 90 millas por hora, mientras que los cambios fueron de 91 y 90.

--Chapman ha ponchado ahora a 20 bateadores en 8.2 entradas de labor en el mes de julio; eso significa una proporción de 20.8 ponches por cada nueve innings. Para la temporada, dicha proporción es de 18.4.

--Al ponchar a Goldschmidt, quien fue el primer bateador del inning, Chapman extendió a 44 su propia marca de presentaciones consecutivas con un ponche, récord que remonta al 21 de agosto del año pasado.

"No fue nada especial. Simplemente estaba pitchando", dijo Chapman. "No puedo decirles por qué (estaba tirando más duro de lo usual)".

Goldschmidt no estuvo consciente de qué tan duro estuvo tirándole Chapman, pero sí sabía que era algo que jamás había visto.

"¿Qué velocidad alcanzó, 104?", manifestó Goldschmidt después del maratónico partido que terminó siendo una victoria de Arizona por 2-1 en 15 entradas. "Sí, en cuanto a velocidad es probablemente lo más duro que (he enfrentado), por unas cuatro millas (por hora)".

El receptor de los Diamondbacks, el venezolano Miguel Montero, fue la última víctima de Chapman. El cátcher no sólo trataba de conectarle esa recta con el bate, sino también trataba imaginarse cómo sería recibirla detrás del plato.

"Aún creo que preferiría enfrentarlo (como bateador) en vez de recibirlo, para ser honesto", dijo Montero. "Puedes ver la reacción de Mesoraco (receptor de los Rojos). Cada vez que atrapaba la bola se veía como que, '¡Ah!', como si estuviera con dolores".

"Es un atleta increíble", expresó Mesoraco. "Lo que sea que él haga no me sorprenderá. Es un muchacho bien especial. Es increíble la forma en que puede tirar".

Chapman estaba descansado, ya que había lanzado por última vez el sábado-aunque ese día había registrado un salvamento de cuatro outs ante los Nacionales, apenas el cuarto de su carrera de más de una entrada.

"Con (un día) de descanso, me sentía suelto, mejor", dijo Chapman. "Uno está pitchando nada más; no puedes controlar lo duro que tires".

Esa es una idea que asusta a los bateadores contrarios.